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Carta cerrada
La IA como apoyo
en la presencia digital
y escénica de un artista
Por Dayra Ávila
Carta abierta Papel

La IA como apoyo en la presencia digital y escénica de un artista.

A lo largo de los años, me he acostumbrado a observar las distintas carreras de artistas musicales de una manera meticulosa. Me he pasado incontables horas delante del ordenador leyendo artículos en revistas especializadas y viendo entrevistas en diferentes formatos.

La música se ha globalizado de una manera tan frenética que las audiencias se disparan en los lugares más insospechados y ahora existe una presión constante por mantenerse visible, presente y recordar constantemente a las personas que un álbum sigue existiendo y no ha desaparecido después de un mes. Existe un patrón de actuación que se espera cuando un álbum se lanza y el artista ya está un poco más establecido. Promoción del álbum en diferentes medios y posterior gira de conciertos (nacional, europea o internacional según las dimensiones de la audiencia). Muchos artistas demuestran cierto rechazo a este método de actuación pese a que son conscientes de que es parte de su trabajo. Alegan que supone un desgaste físico y emocional constante a través de horarios imposibles que además provoca que su energía creativa se vea mermada.

Esta sobrecarga conlleva el riesgo de postponer giras, cancelaciones de entrevistas y conciertos que impactan de manera negativa en promotoras, bookers, técnicos (y el público, quien es el que está pendiente a nivel emocional y económico de los pasos del artista) y toda una larga lista de empleos adyacentes que no tienen que ver incluso con la industria musical. Por tanto, ¿cuán sostenible puede llegar a ser a largo plazo este único método de actuación?

Hoy en día, la manera de relacionarse con el artista ha cambiado y ya solo hace falta un toque de dedo para que se produzca una interacción con la audiencia. Existen casos de artistas que no han dado ningún concierto en años o incluso nunca y aún así se genera expectación por los lanzamientos.

La IA forma ya parte de una nueva normalidad en la industria musical. Artistas como Judeline han expresado en alguna entrevista que productores estadounidenses con los que ha trabajado usaban la IA para fabricar prompts para poder tener ideas a la hora de componer o de crear progresiones de acordes e incluso en diferentes plugins. En otros ámbitos como el del marketing musical en la programación de algoritmos de recomendación para redes sociales o en experiencias promocionales como con realidad aumentada.

ABBA ofreció en 2022 el primer concierto de hologramas del mundo. Hicieron sold out en muchas fechas junto a buenas críticas y a fecha de 2024 había vendido 1,06 millones de tickets y generado una ganancia de más de mil millones de libras. Creo que esto ha sentado un precedente para posteriores conciertos y de la manera en la que se puedan aplicar en un futuro. La codificación de un holograma 3D necesitaba una gran potencia de datos y era difícil de conseguir, cuando los científicos lo conseguían, veían comprometida la calidad de imagen. Investigadores del MIT han creado una nueva manera de desarrollar hologramas de manera rápida basada en un método deep learning que se puede programar en un portátil de manera casi instantánea. Junto a la IA y la física óptica, se están entrenando algoritmos que pueden reproducir de manera tridimensional escenas del mundo real. Esto podría democratizar ciertas herramientas que estaban sólo al alcance de presupuestos multimillonarios.

Mi propuesta es que se puedan hacer conciertos remotos transmitidos simultáneamente en varias partes del mundo. A través de la captación del movimiento, se renderizarían las imágenes de los artistas a tiempo real para conseguir proyectarse gracias a la IA generativa en una locación concreta (teatros y arenas, para mantener mayor concentración de atención del público) y el holograma se proyectaría mientras se sincroniza voz y movimiento. Se invirtieron millones en la tecnología de la residencia de ABBA en Londres pero ahora gracias a la IA el coste de la creación de los avatares digitales se abaratará y estará al alcance de muchos más creativos.

Esto no significa que se vayan a sustituir los conciertos en directo. Simplemente puede ser una opción extra de programación según las necesidades del artista. Los artistas podrían descansar y se les permitiría una conciliación mayor de su vida privada y profesional resultando en una mayor conexión con su flujo creativo. El formato también permite que puedan permitirse ideas mucho más revolucionarias a nivel escenográfico que en una gira clásica no por estar delimitados por el coste de la producción. Este también se reduciría gracias al no contemplar los gastos de desplazamiento del equipo, únicamente los de los que se encuentren en el lugar. También sería una gran ventaja a nivel sostenibilidad ya que reduciría la huella de carbono de los trayectos en avión de las giras mundiales o de los tour bus en caso de ser en un sólo país.

Y para el público, la experiencia podría ser mucho más asequible en cuanto a precio de las entradas, ya que no sería la experiencia usual cara a cara con el artista. Además implicaría que pueda ser visto por países y ciudades en las que no suelen programarse giras por lo que el artista se beneficiaría ya que su proyección podría ser mucho más global y permitiría el acceso a mercados que antes parecían inaccesibles.

Una opción posible para hacerlo tangible y que el concierto no se sienta sintético y artificial sería que se hiciera un híbrido entre el directo y el holograma. Se contrataría a músicos locales (y bailarines si el show lo requiere) en ciudades estratégicas para tocar en directo las canciones y acercarlas más al espectador. Fortalecería el tejido local de las localidades donde se programe y apoyaría al talento emergente.

Y por último también podría aplicarse al press tour, facilitando el mayor número de apariciones en medios nacionales e internacionales a través de entrevistas y showcases proyectados en tiempo real en los que la IA podría generar subtítulos para un mayor acercamiento. A nivel marketing son una buena opción como experiencias inmersivas para los fans en la semana de lanzamiento para crear interacción, comunidad y cercanía de una manera real pero remota y hasta puede ser más seguro para el mismo artista.

La IA puede ser un gran aliado del artista en cuanto a presencia artística y catapultarlo a un modelo mucho más flexible, eficiente y sostenible y puede llevar a la solución al dilema del músico estancado en largas jornadas de gira y de trabajo pero claramente no deja de ser la puerta que abre muchas preguntas éticas. ¿Se necesita realmente la presencia del artista para crear una cercanía? ¿Cuando la imagen de alguien puede pasar de la exposición a la sobreexposición? ¿Cómo de auténtico puede ser un artista en escena con una imagen creada para un público al que no puede poner cara? Sólo la ejecución real de esa tecnología permitirá tener un análisis consciente y tangible de los resultados de la propuesta y así, dar soluciones a la respuestas éticas que se vayan construyendo en el proceso.

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